LITIGIOS O DIFERENCIAS ANTE INCRÉDULOS
· 1 Corintios 6:1-¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, llevar el asunto ante injustos y no delante de los santos?
Tristemente entre aquellos que aún no han sometido ante Dios su parte carnal provocando disensiones o desacuerdos entre hermanos de la fe, ya sea por deshonestidad o situaciones en donde injustamente no han querido acceder a lo que resolvería la diferencia o conflicto. Reiteramos esto debido a la falta de sometimiento al Señor, y manteniendo aquella posición de ignorancia que a la carne siempre le apetece, empero, no al que ha sido ataviado de sabiduría de lo alto.
Por ello la Palabra nos demanda:
· Santiago 1:22- Sed hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Y en medio de condiciones como estos, aquellos han optado por ir a las cortes humanas y paganas, para que el mundo, para que aquello dado entre “espirituales”, los seculares (sin sabiduría divina) encuentre solución al problema. Cuando realmente siempre se está ante la Corte Suprema de Justica del Señor. Y porque Él es el Señor de las vidas de su pueblo, Él y sólo Él puede y debe resolver toda y cualquier diferencia porque su Palabra es la que define y resuelve todo en las vidas de su pueblo, tanto en el plano espiritual como el humano.
De inmediato alguien sin conocimiento bíblico levantaría el argumento, que para esto fueron creadas las cortes humanas, ¿Acaso estos no tienen importancia?
El valerse de medios en las que los creyentes deberían estar por encima debido a la presencia del Espíritu de Dios en sus vidas, y siendo esta la realidad su sentido de responsabilidad, honestidad, integridad, no debería ni ser cuestionada, no debería de atravesar escrutinios o indagaciones para determinar culpabilidad o inocencia. Por lo menos no ante cortes de incrédulos. Si la presencia del Salvador en las vidas de los creyentes, y el acatamiento a su Palabra no hace la diferencia, entonces, ¿Qué lo hará?
Porque los creyentes deberían ser regidos por su temor santo o reverencia a Dios, por someterse a sus leyes y preceptos, cualquier y toda diferencia debería poder resolverse de manera tal que, si fuese necesario llevar aquello ante alguno, y de ser necesario debería de ser juzgado dentro del pueblo santo del Creador.
Cuando algún caso entre creyentes, es llevado ante las cortes humanas, cualquiera y toda veracidad o testimonio de una vida sometida y placentera al Hacedor queda ante estos en tela de juicio. Estos dirían posiblemente: Supuestamente son la sal de la tierra, son aquellos que deberían de dar a conocer a Cristo por el amor entre ellos, son los que deberían estar esparciendo el amor de Dios y el evangelio, y no en situaciones en donde se tuviese que preguntar, ¿En dónde está aquel Cristo del cual supuestamente hablan que los ha salvado y dado una nueva vida, nueva naturaleza? ¿Acaso Jesús no ha sido suficiente en sus vidas?
· 1Corintios 6:2- ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿Sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños?
Si son los santos, los creyentes los que han de juzgar al mundo, enorme tarea del cual por el poder Dios han sido capacitados, cuánto más por estos asuntos pequeños que se suscitan y se han de presentar, entre aquel que no permanece a los pies de Cristo, sometidos y entregados a Él.
Cualquier y toda vida que habita o vive en temor reverente, se mantendrá al margen de lo que Dios exige de los suyos, ya que todo cuanto hace aquel lo hace como para el Señor. Por ende, aquello que procede de aquella vida es reverencia a Dios en sus acciones, transacciones y relaciones. No habitará en consejos de necios, ni en silla de injuriosos o burladores de la fe tendrá lugar en su vida.
Siempre ha de quedar manifiesto ante circunstancias, quién es el que ocupa el trono en aquella vida. Si el proceder del que está en ofensa no está dispuesto a un cambio o reconocimiento de su falta, ¿A quién aquel está sirviendo? Ciertamente no puede servir a Dios y al mundo, ya que dijo Jesús que amará uno y al otro odiará. Persistencia en el mal declara que no habita aquel en el Salvador.
Ciertamente en la casa de Dios hay trigo y hay cizaña, hay aquel que dice que es creyente, pero, llegada la hora realmente, ¿En quién o en qué cree aquel?
· 1Corintios 6:4- Si pues tenéis pleitos sobre asuntos de esta vida, ¿por qué ponéis para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros os lo digo.
· 1Corintios 6:5- Pues qué, ¿no hay entre vosotros ni un sabio para poder juzgar entre sus hermanos?
Si se presentase una controversia o un caso entre hermanos de la fe, ¿Por qué aquello no se atiende entre los de la fe? ¿Acasola presencia y la Palabra de Dios no es suficiente para establecer el orden entre aquello? Siendo el Todopoderoso sobre todo en sus vidas, todo debería poder retornar a su cauce (arrepentimiento, restauración, diferencias, perdón) sin mayores consecuencias.
· 1Corintios 6:6- Un hermano pleitea contra otro hermano, ¡y lo hace ante los incrédulos!
· 1Corintios 6:7- Ciertamente, ya es una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?
· 1Corintios 6:8- Pero vosotros cometéis el agravio y defraudáis, ¡y esto a los hermanos!
El simple o complicado hecho que entre creyentes haya pleitos ya es algo que no debería ni darse, ya es un inicio de mal y confusión; y mayor aún es cuando ante incrédulos esto queda expuesto o es notorio. Explique usted, ¿Qué llamado se le ha hecho a aquellos espectadores? ¿Un llamado de arrepentimiento o de burla? ¿Un acercamiento o un alejamiento de Dios?
El pueblo de Dios, la iglesia cristiana siempre sufrirá cuando creyentes guardan o tienen algo contra otro, cuando hay entre ellos pleitos sobre asuntos de esta vida.
El llamado del Señor a los suyos es resolver de manera en temor santo o en reverencia a Él todo conflicto (si llegase a ese nivel), cualquier y toda diferencia sin que esta escale a comportamientos igualados o que realmente superan a los que no conocen o tienen a Cristo como su Rey y Señor.
o El mundo espera una oportunidad para golpear, el creyente espera una oportunidad para perdonar.
o El mundo espera una ocasión para el conflicto, el creyente espera aquella oportunidad para reestablecer, hacer ver a Cristo.
o El mundo busca una excusa para guardar rencor, odiar, procurar la venganza; el creyente busca la entrada para dejar manifiesto el amor de Jesús.
¿En dónde habita usted?, ¿En una condición dividida o dejando manifiesto a Cristo aun en la más difícil condición, resolviendo como lo ordena el Señor?
Dios haga crecer el campamento de sabios y temerosos, el no confundir ni defraudar a los hermanos de la fe en aquello que se haga o se diga, que todo sea para la gloria del Soberano Rey. Resolviendo entre hermanos, ya que ambos tienen un mismo Señor, al cual si ambos están en la fe, procuran glorificarlo y representarlo en todo cuanto hagan..
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